Siempre hablamos de sentirnos libres, felices, realizadas, plenas y exitosas. En este camino confundimos todo relacionando cada una de estas palabras con dinero y que otros nos acepten y validen nuestra forma de ser, vivir y lucir.

Que equivocada estuve al creer que todo esto tenía sentido. Mientras más buscaba sentir la aprobación de otros, más me alejaba de quien era yo realmente. Así que lo entendí.

Entendí que este mundo necesita personas emocional y mentalmente sanas. No necesita personas con millones en su cuenta corriente.

Entendí que la única persona que debía validarme y aceptarme era yo. Lo demás venía por rebote.

Entendí que la felicidad estaba ligado a ser y vivir según lo que crees y como sueñas.

Entendí que mientras más eres tú, más fácil era adquirir salud emocional y mental.

Y mientras todo esto me iba pasando, iba entendiendo que todos teníamos guerras y batallas por luchar. La empatía comenzó a apoderarse de mí en situaciones en que antes solo existía prejuicio.

No soy digna de imitar, pero soy digna de mí.

Y entendí, que ser una misma es el mayor acto de revolución que existe en este planeta.

¡NO SOY TERAPEUTA! ¡Pero tengo mucho que aportar! ¿Te quedas? ¡Eres bienvenida!

LA PELU – Lectura de Registros Akáshikos.